miércoles, 20 de abril de 2016

Analogía codec-interpretación de la obra artística







El formato de vídeo es ideológico, o sea, ordena la información bajo una sola línea, definiéndose bajo premisas fijas como la noción de calidad, de pureza, de representación; la relación entre tamaño-peso-materialidad y  asunciones de lo que puede sacrificarse por pasar desapercibido, como los pixeles de poca movilidad. El Glitch, como describe  Nick Briz en su Glitch Art Tutorial, a tutorial-essay on the technical, theoretical and critical procces of glitch art, es una "irrupción del flujo esperado de información, que revela la estructura interna del medio." Por lo tanto, el Glitch supone una apertura de las posibilidades combinatorias sintagmáticas de los medios informáticos. 

Pensando de manera más amplia, podemos ver que la forma de organización de la información informática, es igual a cualquier otra organización lógica del conocimiento, en tanto ideologica. En este sentido, los codecs, (algoritmos de compresión de video comprometidos con la calidad del mismo) se asemeja al momento de interpretar, por ejemplo, un cuadro. Uno se planta frente a él, recibiendo cierta cantidad de información, esperado acceder al mensaje implícito. Se recibe la información de golpe y hay un momento de desorganización, de choque, que no es otra cosa que el momento estético, que luego se organiza bajo una serie de herramientas pre-dadas como el buen gusto, el ojo entrenado en cuestiones compositivas, la formación histórica, recuerdos generales. El medio es el mensaje en tanto que provee las posibilidades técnicas de los elementos a ordenar. Pero este orden-desorden-busqueda de belleza-fallas gestuales-mala factura- el no me dice nada, el error es el producto cultural de una mente determinada por una búsqueda especifica del orden del mundo, impuesta culturalmente. La irrupción en este flujo esperado de información es posible en el mundo informático, solamente desde una perspectiva "humana", porque una computadora no concibe errores. El Glitch no solo plantea una relación crítica con los medios informáticos, sino que provee herramientas para tomar una postura autocrítica. Atacar lo esperado es romper(se) a uno mismo.

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